Los cambios fueron claves en el dominio de Azulejos

Toronto terminó la sequía de postemporada y reavivó a unos fanáticos entusiasmados tras los cambios de mitad de temporada

Los cambios fueron claves en el dominio de Azulejos

TORONTO - La decepción de quedar eliminados ante los Reales en la Serie de Campeonato de la Liga Americana ya empieza a disminuir, para que los fanáticos de los Azulejos aprecien todo lo bueno que pasó con el equipo en el 2015.

La meta para los jugadores, la oficina del equipo y para los fanáticos era ganar la Serie Mundial, pero aunque no fue lograda, la campaña debe ser considerada como una exitosa.

Toronto culminó una racha de 22 años sin avanzar a la postemporada y jugaron casi todos sus juegos a casa llena en la segunda mitad de la temporada, mientras que la audiencia por televisión alcanzó cifras históricas. Por primera vez una nueva generación de fanáticos de los Azulejos vivieron la experiencia de un apreciar un buen béisbol.

Aquí hay un resumen de las cosas que salieron bien y mal durante el año en que el béisbol explotó en Toronto y en todo el territorio canadiense.

Record: 93-69, primer lugar en el Este de la Americana.

Momento importante: La semana de la fecha límite de cambios le dio el vuelco necesario a los Azulejos del 2015. Toronto tenía marca de 50-51 para el 28 de julio, pero los trueques hicieron al roster uno capaz de competir por la Serie Mundial.

El primer cambio importante llegó cuando el Gerente General Alex Anthopoulos trajo a Troy Tulowitzki desde Colorado y días después se hizo con los servicios de David Price. Pero la guinda de la torta llegó el 31 de julio con las adquisiciones de Ben Revere y Mark Lowe. No sólo fueron los cambios más importantes nunca hechos en la historia de la franquicia, sino ha sido de los mejores que se han visto en la liga.

Lo que salió bien: Desde el comienzo Toronto sabía que su ofensiva sería clave, pero resultó ser la mejor en las Mayores. Los Azulejos comandaron la liga con 891 carreras, 232 jonrones y un OPS de .797. Josh Donaldson, José Bautista y Edwin Encarnación fueron los protagonistas, pero no fueron los únicos contribuidores.

Chris Colabello y Justin Smoak se combinaron para ser una pareja sólida al encargarse de compartir la primera base. Kevin Pillar superó las expectativas con su bate y Ryan Goins llenó efectivamente el vacío que dejaron Tulowitzki y el segunda base Devon Travis cuando éstos estuvieron lesionados.

Todos los cambios que Anthopoulos hizo en la fecha límite resultaron. Price era la pieza restante que necesitaban en la rotación, mientras que Lowe ayudó a solidificar el bullpen y Revere solucionó los problemas en la defensa en el jardín izquierdo, y a la vez fue un buen reemplazo de José Reyes como primer bate del equipo. Aunque Tulowitzki se perdió varias semanas por una fractura que sufrió en su clavícula, solventó los problemas en el campocorto y le proporcionó al conjunto otro bate peligroso.

Lo que salió mal: Cuando Michael Saunders se lesionó en los Entrenamientos Primaverales comenzaron los problemas en el jardín izquierdo que duraron toda la primera mitad. Dicho inconveniente fue resuelto con Revere. El bullpen y la rotación de abridores tambaleó en los primeros dos meses, pero tras los cambios eso también se resolvió.

A pesar del éxito alcanzado, hubo varias decepciones. Drew Hutchison tuvo problemas a lo largo de todo el año, al punto de perder su puesto en la rotación en septiembre. Comenzó siendo el lanzador encargado de abrir el Juego Inaugural, pero su efectividad de 9.83 en la carretera y de 2.91 en casa fue el punto de quiebre.

Luego llegó la postemporada que no salió del todo como se esperaba. La victoria de Toronto sobre los Rangers en la Serie Divisional de la Americana significó el momento más importante en la historia deportiva de la ciudad desde el cuadrangular de Joe Carter que les dio la Serie Mundial en 1993, pero se esperaba más. La alineación de los Azulejos tambaleó en varias oportunidades y llegaron a tener 4-de-41 con hombres en posición anotadora durante las cuatro derrotas sufridas en la SCLA, siendo el principal motivo de su eliminación.

Mayor sorpresa: Toronto comenzó el año con un aparente vacío en la primera base. No había un claro titular de la posición, pero al pasar el tiempo Colabello y Smoak se convirtieron en una importante combinación. Se juntaron para 33 jonrones y 113 empujadas, teniendo un salario de 1.5$ millones entre los dos. Su contribución hizo aún mejor la ofensiva.

Bateador del año: En cualquier otro año habrían cuatro o cinco candidatos para este reconocimiento, pero el 2015 fue el año de Donaldson. Lidera la carrera por conseguir el premio al Jugador Más Valioso de la Americana, tras terminar con .297 de promedio, 41 jonrones, 123 carreras remolcadas y un OPS de .937 en 158 juegos. No han faltado las preguntas sobre qué estaba pensando Billy Beane cuando aceptó cambiar a Donaldson por Brett Lawrie, Sean Nolin, Kendall Graveman y Franklin Barreto.

Lanzador del año: En palabras de John Gibbons, Marco Estrada "salvó" la temporada de los Azulejos. Ni siquiera comenzó el año como abridor del equipo, pero se unió a la rotación a principios del mes de mayo y nunca salió de allí. Sus números no se quedaron cortos, tuvo record de 13-8, 3.13 EFEC y 1.044 de WHIP. Su actuación fue tan importante que sus números a lo largo del año pueden ser comparados con lo que hizo el candidato al Cy Youg, David Price, quien con su record de 9-1 se convirtió en pieza vital en lo hecho por Toronto en la segunda mitad.

Novato del año: Roberto Osuna no había lanzado más allá del nivel Clase A antes del comienzo de la temporada, pero su falta de experiencia no fue un factor. Se encargó de la labor de cerrador en mayo y se desempeñó a la altura. El éxito de Osuna también le permitió a Brett Cecil encargarse del rol de setup, en lo que fue uno de los mejores años de su carrera.