Rivera refleja sobre su extraordinaria carrera

Rivera refleja sobre su extraordinaria carrera

NUEVA YORK - En la pasada década no ha visto un sonido más dulce para los fanáticos de los Yankees que las primeras palabras de la canción de Metallica, "Enter Sandman" a todo lo que da en las bocinas del Yankee Stadium.

Cuando esa canción comienza, todos los ojos están sobre el calentadero de los Yankees, a donde lo maravilloso esta listo para emerger.

Mariano Rivera sabe lo bueno que el es.

Él sabe que su 400 juegos salvados lo clasifican como unos de los mejores taponeros de todo tiempo, atrás de Lee Smith, Trevor Hoffman y John Franco, pero también sabe que su increíble participación en postemporada posiblemente sea la mejor en toda la historia del deporte y que en los últimos 10 años, no ha visto ningún otro lanzador que los bateadores teman más.

Viendo a Rivera en el montículo, marco larguirucho no aparenta ser uno de un hombre que vaya a aterrorizar a su rival. Sin embargo, eso es exactamente lo que el hace, indiscutiblemente ganándose la reputación de mejor taponero de la historia del béisbol.

"Personalmente, pienso que es un gran numero para un lanzador revelista," Rivera dijo. "Nunca pensé que estuviera hablando de acercarme a 400 salvados, especialmente con un equipo. Es increíble. Sin mis compañeros, no hubiese cumplido nada."

La carrera extraordinaria de Rivera incluye mucho más que 400 salvados en la temporada regular. Sus 34 salvados en la postemporada son los más obtenido en la historia del béisbol, se gano honores de Jugador Más Valioso en la Serie Mundial del 1999 y en la Serie del Campeonato de la Liga Americana en el 2003, en las votaciones del Premio Cy Young de la Liga Americana, ha terminado en los primeros tres puestos cuatro veces, así acercándose más al Salón de la Fama.

"Ninguno de esos 400 salvados ocurrieron en la postemporada y en eso es que lo juzgo," dijo Joe Torre, quien ha dirigido a Rivera en las ultimas 11 temporadas. "Lo que Mariano ha hecho en la postemporada ha sido notable. Su calma, su habilidad para mantener el deseo de triunfar."

En 24 postemporadas, Rivera ha tenido una marca de 17-7 con 34 salvados, ha mantenido una efectividad increíble de 0.81, una marca de grandes ligas en 72 apariciones.

Pero a pesar de todos sus logros, Rivera no se preocupa de su lugar en la historia del béisbol.

La fe de Rivera es muy importante en su vida, tanto en la pelota como en su vida normal. El no es la clase de persona que forzara sus creencias religiosas, pero al hablar con el por un rato, es evidente que su guía es la fe.

"Por eso fue que el Señor me puso aquí, para hacer una diferencia en las vidas de mis compañeros de equipo," Rivera dijo. "Yo comparto el evangelio con ellos, compartimos momentos con todas las familias. De eso se trata."

El paseo de Rivera hacia la grandeza tomo algunas vueltas en el camino.

Los Yankees firmaron a Rivera como agente libre sin sorteo el 17 de febrero del 1990. A pesar de su dominación en la Liga de la Costa del Golfo como lanzador revelista (5-1, efectividad de 0.17 en 22 partidos), los Yankees jugaron con la idea de convertir a Rivera en abridor.

Rivera comenzó 68 de sus 103 partidos de Liga Menores, obteniendo una marca de 23-18 con una efectividad de 2.35. Lo llamaron a las Ligas Mayores en el 1995, tuvo una marca de 5-3, una efectividad de 5.51 en 19 partidos con los Yankees, Rivera abrió 10 de ellos.

"Estaba contento cuando iba ha venir para las grandes ligas y no me importaba lo que querían que haga," Rivera dijo. "Si hubiese sido un abridor, me hubiese adaptado y habría hecho todo en mi poder para tener éxito.

En el 1996, Nueva York decidió convertir a Rivera en el lanzador revelista de tiempo completo, usándolo como hombre de montaje para John Wetteland. Rivera respondió con una marca de 8-3 con una efectividad de 2.09, ponchando 130 bateadores en 107 entradas y dos tercio.

"Estaba contento con lo que hacia, entonces regrese a Panamá después de la Serie Mundial y pensé que iba a volver a hacer el montaje, estuve entusiasmado," Rivera dijo. "Recibí una llamada del equipo, me dijeron que Wetteland no iba a regresar y que seria el taponero. Les dije que estaría ahí."

Sin embargo, su primer mes en el trabajo fue difícil. El 8 de abril, Rivera daño un salvado contra los Angels de Anaheim. Tres días después, permitió un cuadrangular de Mark McGwire que empato el partido en la novena entrada, no pudo conseguir el salvado contra Oakland. Tres días después, daño un salvado contra los Angels, esta vez delante de sus fanáticos.

"El principio fue difícil, especialmente abril," Rivera dijo. "Joe y Mel estuvieron ahí para mi, dándome el apoyo que necesitaba. Joe me dijo, 'No importa lo que pase, yo te daré la pelota.' Ese fue el empuje que necesitaba en ese tiempo."

Rivera salvo 43 partidos en 52 oportunidades ese año, pero los Yankees terminaron la temporada con una decepción en la primera ronda contra los Indios. Rivera tuvo un gran papel en la perdida de los Yankees, permitiendo un cuadrangular de Sandy Alomar Jr. que empato el partido, en el cuarto partido de la serie, un salvado hubiese asegurado la serie para Nueva York.

Eso fue un verdadero examen para Rivera. Como le afectara en el 1998.

"Cuando permitió la carrera contra Cleveland en el 1997, todo el mundo quería saber como iba a responder," Jeter dijo. "Uno vio como respondió."

Rivera obtuvo una marca de 3-0 con 36 salvados y una efectividad de 1.91 en el '98, ayudando a los Yankees a ganar 114 partidos en la temporada regular y casi una perfecta corrida en la postemporada. Rivera tuvo 10 apariencias en octubre sin permitir carreras, los Yankees completaron una de las mejores temporadas en historia.

Rivera hizo lo mismo en las próximas dos temporadas, Nueva York capturo dos títulos más, fue el cuatro en cinco años. El tuvo ocho apariencias argolladas en la postemporada del 1999, ganándose el premio de Jugador Más Valioso de la Serie Mundial después de salvar tres juegos. En el 2000, enseño su lado humano cuando permitió tres carreras en 10 partidos, pero los Yankees volaron a otro campeonato.

"Si no tenemos a Mariano Rivera, nosotros no ganamos cuatro Series Mundiales," Posada dijo. Es así de simple."

Rivera encaró otra prueba de su carácter y la resolución después que daño el séptimo partido contra Arizona en la Serie Mundial del 2001, pero otra vez, respondió como de costumbre, participo en el Juego de Estrellas en las cuatros próximas temporadas.

Siempre tienes la oportunidad de jugar contra grandes jugadores, pero el es un gran ser humano y compañero," Jason Giambi dijo. "El fue la clase de persona, que cuando yo llegue aquí, trato de hacerme sentir cómodo, como yo fui el nuevo compañero."

"El llega aquí y carga a todo el mundo," Posada dijo. "Siempre tiene una sonrisa en cara y la gente no ve eso. Con nosotros es diferente a la persona que la gente ve en el montículo. Es un gran amigo y una gran persona."

Después de saber lo que dijeron sus compañeros, Rivera se relajo y sonrió.

"Siempre me gusto ayudar a la gente; no se trata de mi, se trata de todo el equipo," Rivera dijo. Los bateadores, los lanzadores - especialmente el calentadero; quiero que todos hagan bien. No vamos a ganar con un solo jugador, necesitamos todos los 25. Cuando puedo ayudar a mis compañeros a mejorar, ese es mi gran reconvenza y que bueno que lo agradezcan."

Rivera esta firmado hasta el final de la próxima temporada, con una opción del club para el 2007. El sabe que su carrera esta llegando al final y a la edad de 36 años, el esta bien con eso. Con tres hijos pequeños en casa, Rivera tiene años más importantes por delante.

¿Como será Rivera recordado cuando se termine su carrera, su placa este en Cooperstown y su numero en "Monument Park?"

"Quiero que la gente diga, 'Ese fue un muchacho que le importo preocuparse más por los demás; el hizo a los demás felices," Rivera dijo. "Así es que quiero ser recordado."