Orel Hershiser y Steve Sax reflexionan sobre la magia de 1988

Orel Hershiser y Steve Sax reflexionan sobre la magia de 1988

LOS ANGELES - Siendo el 15 de octubre, la tarde del jueves fue de muchos recuerdos en el Dodger Stadium.

El 15 de octubre de 1988, Kirk Gibson-cojeando y llegando al plato a duras penas como bateador emergente-conectó un inesperadísimo jonrón de oro por los Dodgers en el Juego 1 de la Serie Mundial contra el cerrador Salón de la Fama Dennis Eckersley, para derrotar a los Atléticos. Los Angeles vencería en cinco partidos en aquel Clásico de Otoño a Oakland, fuerte favorito de cara a la serie.

El segunda base y el as de aquella edición de los Dodgers, Steve Sax y Orel Hershiser, se sentaron el jueves a hablar de ese mágico 1988.

"Todo el mundo decía que no éramos el equipo más talentoso y estadísticamente hablando, a lo mejor no lo fuimos", dijo Hershiser. "Pero si ves el corazón de todo el mundo, nadie tenía nada de egoísmo".

Es cierto que para octubre de 1988, el roster de los Dodgers no lucía como un grupo de estelares campeones. Pero Hershiser había tenido una temporada para la historia, rompiendo la marca del Salón de la Fama Don Drysdale con 59.0 entradas consecutivas en blanco. Y Gibson, en su primera campaña con Los Angeles, fue Jugador Más Valioso de la Liga Nacional.

Sin embargo, Gibson se lesionó durante los playoffs, mientras que el mexicano Fernando Valenzuela y el también zurdo John Tudor se perdieron la postemporada. El receptor Mike Scioscia se lastimó más adelante y se perdió la última parte de la Serie Mundial.

Los nombres que dieron la cara por los Dodgers en los momentos apremiantes fueron John Shelby, el dominicano Alfredo Griffin, Mickey Hatcher, Jeff Hamilton, Dave Anderson, Tim Leary y Tim Belcher-y por supuesto, Sax y Hershiser.

"El año que Hershiser tuvo fue increíble, la consistencia con la que lanzaba en cada ocasión", dijo Sax. "Sabíamos que teníamos a ese muchacho con el que podíamos contar, el (Clayton) Kershaw de nuestros tiempos. Cada vez que él salía a pitchar, sabíamos que teníamos grandes posibilidades de ganar".

Después de superar a los poderosísimos Mets en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, los Dodgers se midieron con unos Atléticos que habían ganado más de 100 juegos y venían de barrer a los Medias Rojas en los playoffs de la Liga Americana.

Con el cubano José Canseco, Mark McGwire, Dave Parker y muchos otros cañones, un Oakland dirigido por Tony La Russa era el señalado para derrotar contundentemente a los Dodgers de Tommy Lasorda.

"La gente no pensaba que podíamos ganarle a ese equipo", dijo Sax. "Pero contamos con un bateo bien oportuno y una gran defensa".

Y por supuesto, con el pitcheo de Hershiser y el famoso cuadrangular de Gibson.

"Cuando Gibby se unió a nuestro equipo, lo hizo de una manera bien emotiva", afirmó Hershiser. "Fue el líder emocional desde el primer día y estaba frustrado en esos momentos porque los medios y los narradores decían que no iba a jugar".

De su parte, Sax estaba en el círculo de espera en el cierre del noveno del Juego 1 cuando bateaba Gibson, con dos outs, uno a bordo y los Dodgers perdiendo 4-3.

Luego pasó lo impensable.

"Sabía que ya no iba a tener que preocuparme yo por ganar el juego cuando escuché el sonido del batazo", recordó Sax, hablando del jonrón Gibson. "En el momento de él hacer contacto, sabías que la bola se iba".

Aquella Serie Mundial de 1988 representa la última vez que los Dodgers han participado en un Clásico de Otoño.

"Ya habíamos observado historia con lo que había hecho Orel (y su récord de entradas en blanco)", dijo Sax. "Y lo que hizo el equipo (en octubre) fue una gran culminación de muchas cosas buenas que pasaron en Los Angeles en 1988".