Minnesota quiere repetir la historia gloriosa de hace 24 años

Minnesota quiere repetir la historia gloriosa de hace 24 años

¿De peores a primeros? Hay un precedente a favor de los Mellizos de Minnesota del 2015.

Los Mellizos son actualmente la sorpresa más grata de Grandes Ligas. Luego de dos meses de temporada, se encuentran empatados con los Reales de Kansas City en la cima de la División Central de la Liga Americana, la cual lógicamente se puede ver como la mejor división del béisbol.

En la pretemporada, muchos pronosticadores dijeron que la división era muy bien balanceada y que uno cuatro equipos podía ganarla - entiéndase los Tigres, Reales, Indios y Medias Blancas. Por otro lado, los Mellizos eran seleccionados para el quinto lugar.

Al principio de este siglo, los Mellizos eran el modelo de una franquicia pequeña que ganó seis títulos divisionales en nueve temporadas. Pero del 2011 al 2014, promediaron 95 derrotas por año. El mejor récord durante ese período llegó en el 2014, cuando tuvieron marca de 70-92. Pero de cualquier manera terminaron en el último lugar de su división.

Se puede ver cómo ese récord, junto con el poder de los otros equipos de la división, podría generar cierto escepticismo sobre las posibilidades que tienen los Mellizos de ganar. Pero Minnesota ha elevado esas expectativas, ostentando récord de 31-21, incluyendo la mejor marca en casa de la Americana con 19-7 en Target Field.

Este desempeño ha sido sorprendente, pero no iguala lo que pasó en el 1990-91 con la franquicia. En 1990 los Mellizos tuvieron 74-88, último lugar en el Oeste de la Americana, en la época en que cada liga sólo tenía dos divisiones.

Pero en 1991, Minnesota tuvo una marca de 95-67 -- no sólo el mejor récord en el Oeste, sino la Liga Americana. Los Mellizos avanzaron a la Serie Mundial luego de derrotar a los Azulejos en cinco juegos en la Serie de Campeonato de la Liga Americana.

En la Serie Mundial, Minnesota enfrentó a los Bravos, quienes atravesaron una transformación de sotanero a puntero en el transcurso de un año. En 1990 los Bravos tuvieron foja de 65-97, terminando últimos en el Oeste de la Liga Nacional. En 1991 terminaron con récord de 94-68 y ganaron la división.

Lo que siguió fue uno de los Clásicos de Otoño más competitivos de todos los tiempos. La victoria de los Mellizos en siete partidos estuvo caracterizada por cinco juegos con diferencia de una carrera, incluyendo el Juego 7, con marcador de 1-0, en una novela de suspenso en que Jack Morris lanzó todo el trayecto de 10 entradas por Minnesota. Morris también fue el ganador del Juego 1 y fue nombrado Jugador Más Valioso de la Serie Mundial. Los Bravos ganaron los tres encuentros en Atlanta, pero los Mellizos se impusieron en los cuatro partidos en su casa, en ese entonces el Metrodome.

Sin importar quiénes eran esos Mellizos en 1990, tuvieron talento imponente en la temporada en que ganaron el campeonato. Los primeros tres en la rotación de abridores -- Morris, Scott Erickson y Kevin Tapani -- ganaron 54 partidos combinados en la temporada regular. Erickson encabezó el grupo con 20 triunfos. Rick Aguilera era un cerrador de primer nivel y salvó 42 juegos, terminando con efectividad de 2.35.

El multitalentoso Kirby Puckett jardinero central de Minnesota en el 1991, y su cuadrangular ganador del Juego 6 cambió el giro de la Serie Mundial. Kent Hrbek fue un poderoso bateador y primera base. El bateador designado Chili Davis conectó 29 jonrones. La ofensiva era profunda. El receptor Brian Harper bateó para .311. La defensa era sólida. El equipo completo se merecía un