Relevistas de Grandes Ligas viven varios altibajos

Relevistas de Grandes Ligas viven varios altibajos

DETROIT -- Cuando los Tigres contrataron a Joe Nathan antes de la temporada del 2014, lo único que querían era que el relevista activo con más rescates mantuviese su rendimiento. Pero no fue así y terminaron contratando a Joakim Soria, por entonces el mejor taponero del mercado.

El mexicano tampoco funcionó. Sufrió una lesión en el músculo oblicuo y para cuando comenzaron los playoffs, los Tigres no tenían un bullpen confiable.

Ah... Si todos los relevistas fueran como Mariano Rivera.

El panameño fue un modelo de confiabilidad y eso lo distinguió de los demás en una función en la que es imposible predecir si un jugador va a rendir al máximo de sus posibilidades con consistencia.

El desempeño de los relevistas generalmente no es tan parejo como el de los abridores o los bateadores, según el gerente general de los Tigres Dave Dombrowski.

"A veces se lesionan. Otras veces, cuando están en un gran nivel, lanzan demasiado", dijo Dombrowski. "Si pitchean mucho, a menudo al año siguiente no son tan buenos".

Hoy por hoy los relevistas son considerados piezas importantes en todo equipo con pretensiones y por ello se les paga grandes sueldos, sean taponeros o no. Los Yankees le dieron un contrato de cuatro años y 36 millones de dólares al zurdo Andrew Miller. Los Medias Blancas contrataron a David Robertson (cuatro años y 46 millones de dólares) y a Zach Duke (tres años y 15 millones), en tanto que los Astros le están pagando 18,5 millones de dólares a Luke Gregerson por cuatro años y 12,5 millones a Pat Neshek por dos.

Pero nada les garantiza que los jugadores seguirán en el nivel de antaño.

Grant Balfour se apuntó 38 rescates para Oakland en el 2013. Luego firmó con Tampa Bay y perdió su condición de cerrador antes del Juego de Estrellas de mitad de temporada. Jim Johnson llegó a 50 rescates tanto en el 2012 como en el 2013 con Baltimore. Acto seguido registró un promedio de carreras limpias de 7.09 con Oakland y Detroit.

"El rendimiento cambia mucho de año en año. Hay jugadores que a lo largo de 50 o 60 juegos se ven muy diferentes que en el año siguiente", dijo el gerente general de los Astros Jeff Luhnow.

El año pasado, 41 lanzadores de las mayores tuvieron una efectividad de 2.50 o menos tras lanzar al menos 50 innings, sin haber hecho más de cinco aperturas, según STATS. Lo mismo hicieron 35 pítchers en el 2013 y 34 en el 2012. Pero solo dos jugadores aparecen en esa lista los tres años: Craig Kimbrel, de San Diego, cuando lanzaba para Atlanta, y Darren O'Day, de Baltimore.

Ya casi nadie lanza al máximo nivel por muchos años, como hacía Rivera.

El trío de Randy Myers, Rob Dibble y Norm Charlton ayudó a que los Rojos ganasen la Serie Mundial de 1990. Pero esa fue la única temporada en que lanzaron a un nivel superior. A los tres les costó repetir sus éxitos.

Los clubes se debaten acerca de cómo garantizar un buen desempeño de sus relevistas.

Tony La Russa ayudó a popularizar la tendencia a usar los taponeros una sola entrada cuando dirigía a los Atléticos en la década de 1980 y principios de los 90. Incidió en ello el hecho de que tenía a Dennis Eckersley.

No se pudo dar ese lujo cuando ganó la Serie Mundial con los Cardenales en el 2006 y el 2011.

En el 2006, el taponero Jason Isringhausen no pudo tirar la postemporada por una lesión. Adam Wainwright, por entonces un novato, ocupó su lugar y Josh Kinney y Tyler Johnson -- que no figuraban en la nómina al comenzar la temporada -- sacaron outs cruciales.

Cinco años después, La Rusa renovó totalmente el cuerpo de relevistas sobre la marcha. Jason Motte, quien no había logrado un solo rescate en la primera mitad de la temporada, fue el cerrador en los playoffs.

"Nunca sabes lo que va a pasar durante una temporada", dijo La Russa. "Hay que estar listo para todo".

"El bullpen es hoy tan importante como la rotación abridora", sostuvo La Russa. "No hace falta tener de entrada un cuerpo de relevistas digno de un campeón. Hay que tener algunos muchachos que te puedan dar victorias, pero se puede analizar los desempeños y hacer ajustes. Uno tiene seis meses" para poner el equipo a punto.