Lo mejor estaría por venir con estos Reales de K.C.

Lo mejor estaría por venir con estos Reales de K.C.

Dayton Moore se convirtió en gerente general de los Reales el 8 de junio del 2006, con la tarea de reconstruir la que alguna vez fue una orgullosa franquicia de mercado pequeño en el medio de una sequía de postemporada que duraría 29 años.

Lo que sucedió a lo largo de las siguientes seis temporadas fue un promedio de 92 derrotas por año - pero también buen ojo en el draft, canjes claves, paciencia y desarrollo. La gratificación demorada es una emoción difícil de controlar en los deportes profesionales. Es algo que genera dudas, miedo y, en muchos casos, una mentalidad de supervivencia. Sólo los que son mentalmente fuertes pueden aferrarse a esa visión ante las críticas constantes y los cuestionamientos.

El año pasado, la visión de Moore y la paciencia dieron frutos cuando los Reales llegaron a su primera Serie Mundial desde 1985, pero muchos escépticos regresaron este invierno y proclamaron que la seguidilla de Kansas City fue una casualidad y que el club daría un paso atrás luego de que el as James Shields partiera como agente libre. Parece que no. En realidad, los Reales son aun mejor equipo que el año pasado, y la visión de Moore se hizo realidad ante nuestros ojos.

Los Reales tienen 12-4 y tienen el aire de un club que ha mantenido la confianza de su camino hacia la Serie Mundial del año pasado, completamente comprometido con la filosofía y la cultura que Moore ha construido.

La mayoría de los jugadores clave en este equipo (Eric Hosmer, Alex Gordon, Mike Moustakas, Salvador Pérez, Yodano Ventura, Greg Holland y Kelvin Herrera, para empezar) fueron elegidos en el draft por los Reales o firmados como amateurs, o adquiridos cuando todavía estaban en ligas menores (Lorenzo Cain y Alcides Escobar). Moore se ha mantenido firme a las raíces de mercado pequeño de los Reales.

Con la excepción de la adquisición de Shields desde los Rays, que le costó Wil Myers, los Reales no han canjeado prospectos de élite y tampoco han buscado soluciones inmediatas en la agencia libre. Esta estrategia requiere de paciencia, pero puede pagar dividendos de gran forma.

En realidad, lo que veo es un número de paralelos con la organización para la que Moore trabajaba antes de convertirse en GG de Kansas City - los Bravos.

Bobby Cox asumió como GG de los Bravos en 1986. Cox pacientemente construyó un núcleo casero mientras soportaba una serie de temporadas perdedoras. Entre ahí y 1991 (el año en el que Atlanta pasó de último a primero), Tom Glavine, David Justice, John Smoltz, Ron Gant y Steve Avery hicieron sus debuts por los Bravos. John Schuerholz asumió como GG en 1990, con Cox pasando a ser mánager. Durante los primeros años de la década Atlanta sumó a Chipper Jones y Andruw Jones como amateurs, dándoles el poderío ofensivo para acompañar a su increíble pitcheo, que fue reforzado con el fichaje de Greg Maddux tras la temporada de 1992 - la adquisición más notable que los Bravos han hecho en su historia, y probablemente el mejor fichaje en agencia libre de la historia de las Grandes Ligas.

Ahora, esto no quiere decir que los Reales sean comparables con aquella dinastía en Atlanta. Los Bravos se construyeron con pitcheo abridor y algunas estrellas ofensivas, mientras que las virtudes de los Reales son su defensa, el bullpen y la habilidad de poner la bola en juego y tomar bases extras. De lo que no quedan dudas es que los años que Moore pasó en Atlanta han influenciado su estrategia y lo han fortalecido para construir la plantilla que se ve hoy en Kansas City.

Los Reales tuvieron que sufrir varias temporadas perdedoras esperando que sus jóvenes estrellas se desarrollaran, pero nunca se desviaron del camino. Como resultado, ahora tienen las bases de un equipo que podrá competir durante años, con Hosmer, Cain, Pérez, Moustakas, Holland, Ventura y Herrera bajo control contractual del equipo al menos hasta el 2017, y con una serie de prospectos de impacto - como el campocorto Raúl Mondesí Jr., el derecho Kyle Zimmer y los zurdos Sean Manaea y Brandon Finnegan - en camino.

Kansas City pasó por un mal tramo que duró casi tres décadas, pero deberían sentarse y celebrar al club actual, ya que será relevante durante muchos años.