Padres dan de qué hablar con sus nuevas piezas

Padres dan de qué hablar con sus nuevas piezas

¿Alguien sabía de la existencia de los Padres?

En cierta medida, las referencias sobre San Diego apuntan a factores singulares sobre un equipo anónimo y que desde 2006 no avanza a la postemporada.

Esta es la franquicia que en 2005 ganó su división, pero acabó con un saldo negativo de victorias y derrotas, pues su marca fue de 82-80 en la campaña regular y fueron barridos en tres partidos en la primera vuelta de los playoffs. Luego, en 2010, se quedaron fuera de la postemporada pese a conseguir 90 victorias en el Oeste de la Liga Nacional.

Además:

 • El último pelotero de los Padres en actuar en un Juego de Estrellas fue el relevista Heath Bell en la edición de 2011.

 • Acudieron a dos Series Mundiales, las de 1999 y 1984, pero sólo pudieron ganar un partido, en la primera.

 • En las tres últimas temporadas, el total de victorias ha sido de 76, 76 y 77. Si se quiere, tales cifras miden la personalidad ambigua de los Padres. Ni se meten en serio en un puja por los playoffs, pero tampoco acaban de hundirse en el pozo de la tabla de posiciones.

Todo es distinto al encarar 2015, a partir del torbellino de transacciones que su nuevo gerente general A.J. Preller concretó durante el receso de invierno.

Ahora todo el mundo habla sobre los Padres.

Tras tomar las riendas en agosto, Preller recibió luz verde por parte de los dueños del equipo para una remodelación radical, con una media docena de adquisiciones. Un contrato de derechos de televisión por 1.200 millones de dólares ayudó a financiar el proyecto.

Mediante canjes concretados a mediados de diciembre, Preller remozó por completo al trío de titulares en los jardines: Matt Kemp (derecho), Justin Upton (izquierdo) y Wil Myers (central).

En 2011, Kemp y Upton quedaron segundo y cuarto, respectivamente, en la votación del Jugador Más Valioso. Myers fue el Novato del Año de la Liga Americana en 2013.

Derek Norris, un receptor que en 2014 fue a su primer Juego de Estrellas, llegó tras un cambio con los Atléticos.

La ofensiva de San Diego, que el año pasado fabricó la cantidad más baja de carreras (535) en las mayores, se inyectó súbitamente de poderío. Y pensar que también estuvo detrás de los servicios de los agentes libres Pablo Sandoval y Yasmany Tomás.

El mayor golpe de efecto fue reservado para enero al comprometer el contrato más jugoso en la historia de la franquicia, fichando al abridor James Shields por cuatro años y 75 millones de dólares.

Shields, quien ha lanzado al menos 200 innings en los últimos ocho años, refuerza una rotación que ya disponía de Andrew Cashner, Tyson Ross e Ian Kennedy.

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¿LISTOS PARA SER PROTAGONISTAS?

Los Padres quedaron terceros en su división la pasada temporada, 17 juegos detrás de los Dodgers. Los dueños del segundo puesto, los Gigantes de San Francisco, se proclamaron campeones de la Serie Mundial por tercera vez en cinco años. Los Rockies y Diamondbacks, sus otros oponentes en el Oeste, cuentan con talento como Troy Tulowitzki y Paul Goldschmidt, respectivamente.

"Sobre el papel, tenemos el que yo considero es uno de los mejores equipos en las Grandes Ligas", afirmó Kemp, quien viene procedente de los vecinos Dodgers. "Con la ayuda y sin que nadie se lesione, hay que esperar grandes cosas de los Padres".

Se pueden dar el lujo de dejar a Cameron Maybin, Will Venable y Carlos Quentín, sus jardineros titulares de hace un año, en el banco.

Las opciones de los Padres son legítimas, pero la experiencia reciente de equipos que dominaron en el invierno no es nada alentadora. Nada más que hay acordarse de los patinazos de los Marlins en 2012 y de los Azulejos en 2013.

"Nos gusta que el nivel de las expectativas sea más alto", comentó el mánager Bud Black, quien emprende su novena campaña a cargo del equipo. "Como grupo, no hay nada mejor que pensar que tienes un equipo compacto".

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LO QUE DEBE SALIR BIEN:

La rotación puede ser considerada entre las mejores en las mayores.

Aunque Shields carga la etiqueta de as, la verdad es que Cashner y Ross disponen del mejor repertorio de la rotación. No es crítica a Shields, quien aportará liderazgo y deberá consumir innings.

Cashner tiene foja de 15-16 en los últimos dos años, pese a una efectividad de 2.87. Eso deberá cambiar con el nuevo arsenal ofensivo. Igual caso con Ross (13-14 y 2.81).

Kennedy es un lujo como cuarto abridor. La quinta plaza podría quedar en manos de Brandon Morrow o el cubano Odrisamer Despaigne.

El bullpen cuenta con Joaquín Benoit como el cerrador y el dominicano se anotó 11 rescates luego que traspasaron a Huston Street a los Angelinos en la fecha límite de cambios el año pasado. Pero en su carrera se ha desempeñado mejor en el octavo inning y es posible que Kevin Quackenbush eventualmente quede de taponero.

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EL PEOR ESCENARIO:

Los guardabosques podrán batear mucho, pero se duda de sus virtudes defensivas para cubrir el espacioso Petco Field. No tienen a alguien con el prototipo de ser un jardín central natural.

Ninguno de los integrantes del cuadro interior bateó sobre .240 la pasada temporada: el primera base Yonder Alonso, el intermedista Jedd Gyorko, los antesalistas Yangervis Solarte y Will Middlebrooks y el torpedero Alexi Amarista.

¿Quién será el primer bate? Myers se perfila pero no convence. Podría ser la función del venezolano Solarte, pero eso dependerá si le gana la titularidad a Middlebrooks.