Clubes apoyan la idea de "catchers personales"

Clubes apoyan la idea de

MESA, Arizona -- Los Cachorros de Chicago contrataron en diciembre a Jon Lester y poco después adquirieron a David Ross. Clayton Kershaw ha elogiado el trabajo de A.J. Ellis, y los Dodgers de Los Ángeles le renovaron el contrato al veterano receptor en enero.

En Cincinnati, el dominicano Johnny Cueto prefiere al cubano Brayan Peña, y R.A. Dickey considera lo idóneo trabajar con Josh Thole en Toronto.

Desde hace décadas ha existido el concepto de los "catchers personales", esos que son claramente preferidos por algunos ases del montículo y que en muchas ocasiones no se destacan por su bateo. Steve Carlton y Tim McCarver formaron una exitosa batería con San Luis y Filadelfia, mientras que Greg Maddux adoraba lanzarle al venezolano-estadounidense Eddie Pérez en Atlanta.

Pero hay algunos cubes que analizan con más detenimiento estas combinaciones durante la presente pretemporada, y que buscan más flexibilidad para la próxima campaña.

"Pienso que esta relación tiene que ser muy especial", dijo el manager de los Rojos, Bryan Price, ex coach de pitcheo. "Dicho esto, hay que tener la capacidad y la disposición de lanzar con quien esté ahí. La responsabilidad del cátcher es hacer que el pitcher se sienta cómodo y que confíe en él".

Lester tuvo mucho éxito con Ross la temporada anterior, pero los reforzados Cachorros adquirieron también al venezolano Miguel Montero en diciembre. Los Dodgers se hicieron de los servicios del cubano Yasmani Grandal mediante un canje con San Diego antes de esta pretemporada, lo que relegaría a Ellis a un papel de reservista, y los Rojos cuentan con el astro emergente Devin Mesoraco detrás del plato.

Russell Martin está aprendiendo cómo atrapar la bola de nudillos de Dickey tras firmar un contrato de 82 millones y cinco años con Toronto. Ello ha puesto en duda el puesto de Thole como compañero de batería.

La situación es muy diferente para Kansas City, que busca un cátcher personal para uno de sus lanzadores estelares, a fin de darle más descanso a Salvador Pérez. El venezolano impuso el año pasado una serie de récords de las mayores, al actuar en 158 encuentros y 1.389 innings con dos tercios, incluidos 15 compromisos y 141 entradas en los playoffs.

"Para mí, sería más fácil todo por tener a un chico como Sal. Así uno sabe que él descansaría ese día", comentó el manager Ned Yost.

El motivo más aludido para emplear un cátcher personal es el de preservar la sintonía con el lanzador. Esa relación tiene relevancia para el éxito del equipo.

Cierto cátcher y pitcher suelen ser amigos, lo que les ayuda a laborar juntos en el terreno.

Pero el surgimiento de nuevas técnicas para medir la forma en que los lanzamientos rozan la zona de strike y en que los receptores pueden acomodar mejor el guante para atraparlos está ayudando a crear baterías exitosas.

"Una parte que hace bueno a un cátcher es que quizás recibe mejor un lanzamiento a gran velocidad, y eso se puede tomar en cuenta. `Este chico es mejor con las bolas bajas...' todo eso se puede tomar en cuenta", explicó el manager de los Cachorros, Joe Maddon. "Así que hay formas diferentes para analizar esto, absolutamente".

Lester contó con Ross detrás del plato durante buena parte de sus aperturas el año pasado, cuando logró una foja de 16-11 y una efectividad de 2.46, la mejor de su vida. El zurdo suscribió un convenio por seis años y 155 millones de dólares con Chicago el 15 de diciembre. Ocho días después, se anunció el contrato de Ross, por dos campañas y cinco millones.

Lester tiene un promedio de carreras limpias admitidas de 2.77 en 29 juegos y 195 innings cuando Ross está detrás del plato, según la firma STATS. Su efectividad de por vida es de 3.58.

"Siempre es bueno cuando te sientes cómodo", dijo Lester después de lanzarle a Ross en su primera apertura de la pretemporada. "Pero como he dicho en el pasado y recientemente, él va a ser obviamente una parte vital de este equipo. Él no está aquí sólo por mí".

Ellis estuvo en la receptoría durante 22 juegos y 164 inning con un tercio, mientras Kershaw lograba una de las mejores temporadas de un lanzador en años. El zurdo tuvo un récord de 21-3 y una efectividad de 1.77 en 27 aperturas, en camino a la consecución de su segundo trofeo Cy Young seguido y de su primer premio al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional.

El cátcher ha trabajado con Kershaw durante 603 episodios y un tercio, a lo largo de 86 encuentros, con un promedio de carreras limpias admitidas de 1.94.

"Ha andado por aquí durante tres años, y tiene mucha parte del mérito por mi éxito", reconoció Kershaw. "Estamos en la misma página, y esto sólo se deriva de confiar en él y de conocer el juego. Uno espera tener esa sintonía con todos sus receptores, y estoy seguro de que, a medida de que Yasmani trabaje más conmigo, llegaremos ahí también. Pero es bueno tener a alguien que ha estado ahí antes".