Falleció la leyenda cubana Orestes "Minnie" Miñoso

Falleció la leyenda cubana Orestes

CHICAGO -- Minnie Miñoso, el eterno toletero cubano que debutó en Grandes Ligas dos años después que Jackie Robinson rompiera la barrera racial y se convirtió en el primer astro hispano negro de las mayores, ha fallecido, informó el domingo el forense del condado Cook en el estado de Illinois.

La oficina del forense no ofreció de inmediato más detalles. Existen algunas dudas sobre su edad, pero los Medias Blancas de Chicago indicaron que tenía 92 años.

Miñoso jugó 12 de sus 17 campañas en las mayores en Chicago, bateando .304, con 135 jonrones y 808 empujadas para los Medias Blancas. El equipo retiró su número, 9, en 1983 y hay una estatua de Miñoso en el U.S. Cellular Field.

El presidente estadounidense Barack Obama describió al difunto astro como "uno de los peloteros más dinámicos y dominantes de los años 50".

"Hemos perdidos a un amigo entrañable y a una gran persona", dijo el dueño de los Medias Blancas, Jerry Reinsdorf, en una declaración escrita. "Estamos derramando muchas lágrimas".

Miñoso debutó en las Grandes Ligas con Cleveland en 1949 y fue enviado a Chicago en un cambio entre tres equipos dos años más tarde. Hizo su debut por Chicago el 1 de mayo de 1951 y jonroneó contra el derecho de los Yanquis Vic Raschi en su primer turno. Fue el primer pelotero de raza negra de la franquicia de los Medias Blancas.

Fue el comienzo de una hermosa relación entre el toletero cubano y los Medias Blancas.

Miñoso fue un habanero que se pasó la mayor parte de su carrera en el jardín izquierdo. Es uno de apenas dos jugadores en jugar en un partido de Grandes Ligas en cinco décadas diferentes. Tuvo su último hit en 1976 a la edad de 53 años y se fue de 2-0 en 1980, en un partido con los Medias Blancas, que trataron infructuosamente durante años de conseguir el ingreso del cubano al Salón de la Fama.

"Cuando yo veía jugar a Minnie Miñoso, siempre pensé que estaba viendo a un jugador del Salón de la Fama", dijo Reinsdorf en un paquete de información preparado por los Medias Blancas en el 2011 para el templo del béisbol. "Nunca entendí por qué Minnie no fue elegido".

"Él lo hacía todo. Corría, fildeaba, bateaba con poder, podía tocar y robarse bases. Fue de los jugadores más excitantes que he visto".

Saturnino Orestes Armas Miñoso Arrieta fue seleccionado a nueve Juegos de Estrellas y ganó tres Guantes de Oro. Fue golpeado por un lanzamiento en 192 ocasiones, noveno en la lista de todos los tiempos, y finalizó entre los cuatro primeros en la votación para el Jugador Más Valioso cuatro veces.

Pese a las gestiones de los Medias Blancas y prominentes jugadores hispanos, Miñoso no fue exaltado a Cooperstown. Su mayor porcentaje en sus 15 años en las boletas de los periodistas fue 21,1 en 1988. Fue considerado por el Comité de Veteranos en el 2014 y no consiguió los votos necesarios.

"Mi último sueño es estar en Cooperstown, con esos jugadores", dijo Miñoso en ese paquete distribuido en el 2011 por los Medias Blancas. "Quiero estar allí. Es el sueño de mi vida".

Miñoso bateó .298 en su carrera, con 186 carreras y 1.023 empujadas. El veloz Miñoso además encabezó la Liga Americana en triples y robos de bases tres veces.

Jugando en una era dominada por los Yanquis, Miñoso nunca jugó en la postemporada.

"Todo jugador joven en Cuba quería ser como Minnie Miñoso, y yo era uno de ellos", dijo el toletero Tony Pérez, miembro del Salón de la Fama. "La forma en que él jugaba, duro todo el tiempo, duro. Él era consistente. Trataba de ganar cada partido. Si tú querías ser como alguien, y yo escogía a Minnie, tenías que ser consistente".

Miñoso jugó solamente en nueve partidos en su primera presentación con los Indios, pero despegó cuando fue enviado a Chicago en 1951. Comenzó con un jonrón contra los Yanquis en su primer turno con los Medias Blancas y bateó .375 en sus primeros 45 juegos con el equipo.

Miñoso finalizó esa campaña con un promedio de .326, con 10 jonrones y 76 empujadas en 146 partidos con Cleveland y Chicago. Tuvo además 14 triples, mejor en ambas ligas, y 31 robos, líder en la Americana.

Fue la primera de ocho campañas del cubano con al menos .300 de promedio. Tuvo además cuatro campañas con al menos 100 empujadas.

"Tengo el béisbol en la sangre", dijo una vez. "Es lo único que he querido hacer siempre".