Para el dirigente Eduardo Pérez, Santurce "es casa"

Para el dirigente Eduardo Pérez, Santurce

SAN JUAN - Es mucho lo que ha logrado Eduardo Pérez en el béisbol. El hijo del Salón de la Fama, el cubano Tany Pérez, ha jugado y ha sido coach en Grandes Ligas. Ha sido manager campeón en Puerto Rico, donde se crió, además de dirigir a la selección colombiana en un Clásico Mundial.

Además de lo hecho en el terreno y en el dugout, Pérez ha sido comentarista de béisbol en ESPN, tanto en inglés como en español.

Sin embargo, uno de los aspectos que más satisfacción le da es dirigir y hacer ganar a los Cangrejeros de Santurce, hazaña realizada en el 2014-15. Pérez, en su primera temporada como manager de la novena, alcanzó la gloria con el equipo que seguía de cerca en su infancia.

"Significa mucho. Es donde yo me crié desde que era pequeño, viendo a mi papá jugar con los Cangrejeros", le dijo Pérez a LasMayores.com durante la Serie del Caribe que se juega en el Estadio Hiram Bithorn de San Juan. "Gracias a los Cangrejeros estoy aquí".

Efectivamente, cuando Tany se integró a los Cangrejeros a mediados de la década de los 60, conoció a Juana de la Cantera y se casó con ella unos meses después. De ese matrimonio nacieron Víctor y Eduardo Pérez.

"Mi papá vino a jugar y se enamoró no solamente de Puerto Rico, sino de mi mamá", contó Pérez, quien reside en Miami. "Él jugaba todos los años en los Cangrejeros. Esto para mí es casa y tener el honor de ser dirigente de este equipo y llegar a la Serie del Caribe es algo especial".

Pérez ha sido figura íntegra del renacer del béisbol en Puerto Rico, luego de la suspensión de la liga local en el invierno del 2007-08. Fue manager campeón con los Leones del Ponce y agregó un premio al Dirigente del Año a su larga lista de logros.

Ahora, en su primera temporada al frente de los Cangrejeros, Pérez pretende hacer como piloto lo que hizo hace 15 años en Santo Domingo: Ser parte de un equipo de Santurce que conquiste la Serie del Caribe.

"Sería como continuar el ciclo", dijo Pérez, quien jugó 13 años en Grandes Ligas, por vez última en el 2006. "Ahora lo bonito es ver este estadio lleno, ver a los Cangrejeros representando a Puerto Rico aquí en su casa, en el Hiram Bithorn. Para mí, eso sí es especial".