Bud Selig: MLB podría expandirse al extranjero

NUEVA YORK-- Bud Selig empezó su último día al mando del béisbol de Grandes Ligas, despertándose en un hotel de Manhattan. Desayunó y fue al gimnasio.

Su mandato comenzó con un conflicto laboral sin precedentes, a lo que siguió una vertiginosa innovación del deporte y acaba con una prosperidad incomparable.

Después de 22 años y medio en el cargo, exactamente 8.173 días, Selig vislumbró el futuro del béisbol profesional: más cambios, quizás con una expansión a otros países. Nunca ha habido un club de las mayores fuera de Estados Unidos y Canadá.

"Mi sueño es que este deporte tenga verdaderamente un condimento internacional", declaró Selig durante una entrevista de media hora con The Associated Press. ¿Necesita equipos en otros países? ... Si uno tiene mucha visión, podría ser".

Selig fue el líder del movimiento que forzó la renuncia del comisionado Fay Vincent, en septiembre de 1992. Dueño de los Cerveceros de Milwaukee desde 1970, quedó a cargo del consejo ejecutivo y finalmente fue electo comisionado en julio de 1998, después de varios años en los que perjuró que no quería el cargo.

Durante su mandato, MLB expandió la postemporada y añadió los comodines; se empezaron a disputar juegos interligas; se permitió el uso de repeticiones con video para ayudar a los umpires; y se pusieron en marcha los controles antidopaje. También se establecieron nuevos equipos en Arizona y Tampa Bay, en tanto que el deporte multiplicó sus ingresos con sus estructuras propias de Internet y televisión.

El único individuo que estuvo al frente de Grandes Ligas más tiempo fue Kenesaw Mountain Landis, el primer comisionado que llevó las riendas entre 1920-44.

"Bud pasará a la historia como el comisionado número uno en función del interés del béisbol, de eso no hay duda", comentó Peter Ueberroth, el comisionado de MLB entre 1984-89. Para Ueberroth, el ciclo de Selig sólo puede compararse "con lo que Pete Rozelle logró en el fútbol americano y lo conseguido por David Stern en el básquetbol.

La última tarea de Selig fue aceptar un premio al mérito, concedido por el capítulo de Nueva York de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica, en una gala el sábado en la noche.

A sus 80 años, Selig quedará como comisionado emérito de MLB a partir del domingo, cuando Rob Manfred, su mano derecho, asumirá como el décimo comisionado.

"Ha sido una gran aventura, y creo que la aventura me cambió de diversas formas", dijo Selig. "Desearía haber sabido en 1992 todo lo que sé hoy".

Los ingresos en el deporte se han disparado de 1.700 millones de dólares en 1992 a poco menos de 9.000 millones el año pasado. La concurrencia a los estadios, que promediaba 26.978 en 1992, se ha mantenido sobre los 30.000 por diez temporadas seguidas, con un pico de 32.785 en 2007, un año antes que se produjo la recesión económica.

Desde que se instauró la repartición de los ingresos y un denominado impuesto de lujo que aminoró el gasto de los equipo en las grandes ciudades, cada equipo --con la excepción de Toronto-- se ha clasificado a los playoffs en el actual siglo.

Selig enfatizó el consenso sobre la confrontación.

"Todos esos votos 30-0 que ahora todos hablan fueron importantes para mí, ya que con el paso de los aprendí que la unidad es muy importante", dijo. "No teníamos unidad en los 70, los 80 y comienzos de los 90. Estaba todo muy dividido, y eso fue destructivo".

Y las peleas propiciaron la inercia.

"El deporte había estado frenado durante dos décadas, en neutral", indicó. "Fue dañino, porque otros modos de entretenimiento y otros deportes ganaron gran popularidad".

Los propietarios cumplían con sus dictados por ser uno de ellos.

"Diría que yo tuve un estilo singular", reconoció Selig. "Siempre fui muy cauteloso, siempre muy meticuloso, pero quizás más con el paso de los años. Pero funcionó bien, porque entendía a mi base política. Mucha gente criticará. Saldrán a decir: "¿Por qué se tardó tanto en hacer eso"?

Selig señaló la cancelación de la Serie Mundial como su peor momento. Los peloteros estuvieron en huelga durante 232 días, con los dueños en procura de imponer un tope a los salarios.

Desde entonces, sin embargo, el deporte no ha tenido nuevos conflictos y Manfred cuenta con dos temporadas por delante antes del vencimiento del vigente convenio colectivo.

"Los pilares de la estabilidad que se mantiene en el béisbol, lo cual no se en los otros tres deportes, se debe a los acuerdos que se pactaron entonces", dijo Donald Fehr, el director del gremio de peloteros durante la huelga y actualmente jefe del sindicato de los jugadores de la NFL (la liga de hóckey sobre hielo).