Súper rotación no le garantiza un título a Washington

NUEVA YORK -- Tiempo de refrescar la memoria, ahora que el desembarco de Max Scherzer en Washington por 210 millones de dólares señala a los Nacionales como ultra favoritos para ganar la Serie Mundial y la resurrección del concepto de la súper rotación.

¿Se acuerdan de los Filis en 2011? Nada más cuatro años atrás, cuando Cliff Lee se sumó a Roy Halladay, Cole Hamels y Roy Oswalt. Todo el mundo se embelesó con el cuarteto de abridores de Filadelfia, muchos preguntándose si sería la mejor de todos los tiempos.

Si bien se consiguió el mejor récord de las mayores por segundo año seguido, además de fijar el récord de la franquicia con 102 victorias, los Filis se despidieron a las primeras de cambio en los playoffs al sucumbir 3-2 ante los Cardenales de San Luis. En el último juego de la serie de división, Chris Carpenter superó 1-0 a Halladay. En la jugada del último out, Ryan Howard sufrió la rotura del tendón de Aquiles izquierdo.

Nada ha sido igual desde entonces en Filadelfia, sin aparecer en la postemporada. Howard es la sombra del toletero temido que era antes de la lesión. Halladay se retiró tras la temporada de 2013 debido a lesiones en el hombro y Oswalt hizo otro tanto poco antes de 2014. Lee apenas pudo realizar 13 aperturas la pasada campaña por molestias en el codo, mientras que Hamels es anzuelo para cambio en un equipo en plan de reconstrucción.

Los Tigres de Detroit conformaron otro combo de fantasía el año pasado, incluyendo un trío de ganadores del Cy Young, al adquirir a David Price en la fecha límite para canjes. Pero Scherzer, Justin Verlander y Price no pudieron evitar la barrida en tres juegos ante Baltimore --con abridores de mucho menor fuste-- por la primera ronda de los playoffs.

Rumbo a 2015, Scherzer refuerza (si es que lo quiera llamar así) a una rotación que viene de liderar las mayores con un porcentaje de carreras limpias de 3.04.

Se antoja que Scherzer encabezará la rotación, seguido por Jordan Zimmermann, Stephen Strasburg, Doug Fister y Gio González, éste último el único zurdo. Tanner Roark pasaría al bullpen tras conseguir una efectividad de 2.85 en 31 aperturas en su segundo campaña en Grandes Ligas.

No está mal que Roark acabe en el bullpen, quizás el punto más débil del equipo que en 2014 ganó el título del Este de la Liga Nacional por 17 juegos de diferencia pero que se derrumbó al perder en cuatro partidos ante los Gigantes de San Francisco en la primera fase de los playoffs.

Recién la semana pasada, los Nacionales transfirieron a Tyler Clippard a Oakland por el infielder cubano Yunel Escobar. Gastar 9 millones por un relevista corto (2.18 de efectividad en 75 apariciones en 2014) no encajaba en las cuentas del gerente general Mike Rizzo.

En los papeles, Washington debe volver a arrasar en su división, por más que los Mets tengan también una fuerte rotación y los Marlins abrieron la chequera para extenderle el contrato a Giancarlo Stanton y obtener a Mat Latos, Martín Prado, Dee Gordon y Michael Morse.

Lo que el fichaje de Scherzer no garantiza es un campeonato en octubre. Los Gigantes y Reales de Kansas City acabaron midiéndose en la última Serie Mundial, con rosters imperfectos. San Francisco conquistó su tercer título en cinco años, esencialmente exprimiendo a Madison Bumgarner --el MVP del Clásico de Otoño y la serie de campeonato de liga-- como el único abridor de fiar para el mánager Bruce Bochy.

Un mero parpadeo en los playoffs o una lesión puede estropearlo todo.

Varias de las decisiones de su piloto novato Matt Williams en los playoffs fueron muy cuestionadas, en particular cuando se apresuró a sacar al dominante Zimmermann en el noveno inning del segundo juego, permitiendo que los Gigantes remontasen.

Williams acabó consagrado como el Mánager del Año (la votación se hizo antes de la postemporada), pero estará bajo la lupa en la próxima vuelta, en lo único que importa.

La adquisición de Scherzer, notable en el sentido por la estructura de estirar los pagos de manera diferida a lo largo de 14 años, no debe apurar a los Nacionales a cambiar a uno de sus abridores debido al superávit de brazos o anticiparse al hecho que Zimmermann, Fister, el torpedero Ian Desmond y el jardinero central Denard Span podrán declararse agente libres tras la próxima campaña, y Strasburg tras 2016.

Este 2015 es un año crucial para el proyecto de la franquicia que se mudó a Washington en 2005 y que no gana una serie de playoffs desde 1981, cuando eran los Expos de Montreal.

Los Nacionales deberán equilibrar objetivos inmediatos y de largo plazo. Después de todo, Roark taparía un hueco más adelante, al igual de tener a Lucas Giolito, considerado actualmente como el mejor prospecto de pitcheo.

Con Scherzer cuentan con un abridor bajo control para las próximas siete temporadas, pero los megacontratos para lanzadores que han pasado de los 30 años de edad implican riesgos.

Un ejemplo es el que CC Sabathia firmó con los Yanquis, por 161 millones y siete años antes de 2009. El zurdo tenía 28 años al inicio del contrato, pero el dividendo fue una campaña con 19 victorias y efectividad de 3.37, más la conquista de la Serie Mundial. Luego de otras tres excelentes temporadas, Sabathia ha entrado en un pronunciado declive en las últimas dos, limitado a ocho salidas en 2014 al tenerse que operar la rodilla derecha.

Scherzer cumplirá 31 años el próximo julio. Hay un riesgo que podría ser recompensado con un título ya mismo. Es lo que anhela su dueño Ted Lerner, quien cumplirá 90 años en octubre entrante.