Grandes esperanzas para los equipos de Chicago

CHICAGO -- Mientras grúas y camiones retumbaban al otro lado de una reja que bordea la avenida Waveland, Erika Pflederer se detuvo para admirar la escena.

La mujer observó el muro de ladrillos de los jardines de Wrigley Field y los asientos de las gradas principales, con la tribuna descubierta totalmente destruida. Para ella, la transformación del vetusto estadio simboliza un cambio para los Cachorros de Chicago.

"Creo que es tremendamente emocionante", comentó Pflederer, una fanática de los Cachorros de toda la vida. "Parece que finalmente estamos a punto de realmente lograr (algo importante). Todos hemos dicho que quizás algún día, quizás el próximo año. Parece que finalmente estamos a punto de hacerlo de verdad".

Ese entusiasmo es palpable no sólo entre los seguidores de los Cachorros. También se siente entre los fanáticos de los Medias Blancas.

Ya sea en el norte o el sur de la ciudad, hay buenas sensaciones entre los equipos de béisbol de Chicago. Los Cachorros y Medias Blancas realizaron cambios importantes luego de una campaña de 2014 en el ambos ganaron 73 partidos.

Los Cachorros ficharon en octubre a uno de los mejores dirigentes en las mayores, Joe Maddon, y luego contrataron a un abridor de primera, Jon Lester, por seis años y 155 millones de dólares. El mensaje era claro: la meta es ganar la Serie Mundial por primera vez en más de un siglo.

Los Medias Blancas no se quedaron atrás y contrataron a un abridor que creció como fanático del equipo, Jeff Samardzija, y un taponero de primera línea como David Robertson, que se suman a un cuerpo de lanzadores que incluye al as Chris Sale. La alineación también fue reforzada con la llegada del dominicano Melky Cabrera y Adam LaRoche, que acompañarán al Novato del Año de la Americana, el toletero cubano José Abreu.

"Me encantan todas las transacciones que hicieron estas vacaciones", dijo Craig Coleman, un fanático de los Medias Blancas desde finales de los 70.

Hay esperanzas de que los Medias Blancas repunten después de acumular 188 derrotas en las dos últimas temporadas, y de que los Cachorros frenen una racha de cinco campañas con más derrotas que victorias, y eso sin mencionar una cierta sequía de campeonatos.

La última vez que los Cachorros fueron campeones fue en 1908, seis años antes de que empezara la Primera Guerra Mundial. Pero con un roster reforzado y un Wrigley Field remodelado después de años de disputas con la ciudad y los vecinos del barrio, los fanáticos del equipo al fin tienen motivos para ser optimistas.

Además de los rostros nuevos en el terreno, los aficionados contarán con secciones nuevas en las tribunas de los jardines izquierdo y derecho, pantallas de video y carteles publicitarios en los jardines. Esta es la primera etapa de un proyecto de remodelación de un estadio que acaba de cumplir 100 años, que demorará cuatro años y costará 575 millones de dólares, y que incluirá un hotel en el barrio.

"Creo que es emocionante", señaló Theo Epstein, presidente de operaciones deportivas de los Cachorro desde octubre de 2011. "El béisbol en Chicago no ha sido lo que debería ser en los últimos años, y ambos equipos han dado pasos importantes este invierno, y eso beneficia a los fanáticos del béisbol en Chicago".

La asistencia a los partidos de ambos equipo ha mermado en años recientes. Los Cachorros tuvieron 2.652.113 espectadores en su estadio en 2014, una enorme caída después del récord de 3.300.200 que acudieron al estadio en 2008 cuando el equipo ganó el título de la División Central de la Liga Nacional. La merma ha sido incluso mayor para los Medias Blancas, que en 2006 fijaron un récord para el equipo con 2.957.411 fanáticos, y en 2014 tuvieron una asistencia de apenas 1.650.821.

Puede que ya no sea tan fácil conseguir boletos para sus partidos después de todos los fichajes.

"Al fin los fanáticos pueden entender el plan de Theo y (el gerente general Jed Hoyer)", comentó Dorsey, un fanático de los Medias Blancas desde hace más de 30 años.