Fanáticos dominicanos se hicieron sentir en Tokio

Fanáticos dominicanos se hicieron sentir en Tokio

TOKIO -- Previo al Juego 4 de la Serie de Estrellas en Japón, el último choque del evento celebrado en el Tokyo Dome, un grupo de fanáticos le solicitó desde las gradas un autógrafo al dominicano Carlos Santana.

Sin embargo, el toletero de los Indios de Cleveland no tuvo que luchar para comunicarse entre japonés e inglés con estos aficionados en particular, porque se trataban de dominicanos residentes en Tokio y la localidad cercana de Yokohama. La comunicación fue con puro español de la media Isla Hispaniola.

"Vinimos a aprovechar que vienen las Grandes Ligas a Japón", dijo Francisco Rodríguez, quien vive en la Tierra del Sol Naciente desde hace 13 años. "Vienen (varios) dominicanos y estamos apoyando a los venezolanos también, que están durísimos. Esto no se ve todos los días en Japón".

Efectivamente, ésta es la primera vez que Major League Baseball y el Béisbol Profesional Nipón realizan la Serie de Estrellas desde el 2006. Además de seguir desde la distancia a las Grandes Ligas y la Liga Dominicana, Rodríguez y sus compatriotas asisten a juegos del béisbol profesional japonés a ver a figuras de su país como Tony Blanco, Mauro Gómez y Héctor Luna, entre otros. El domingo, la atracción era observar a Santana, Eduardo Núñez, José Veras y Robinson Canó (lesionado éste último con una fractura en un dedo del pie derecho).

En la victoria de la representación de Grandes Ligas sobre Japón el domingo, hubo una fuerte camada de espectadores quisqueyanos, encabezada por el embajador Héctor Domínguez y el cónsul general Carlos Cepeda. La mayor alegría del grupo fue cuando Santana dio sencillo en el octavo inning.

"Vine a ver a los dominicanos jugando", indicó Mauricio Rodríguez, quien lleva ocho años residiendo en Japón. "Estoy aquí, mirándolos y apoyándolos".

Koji Takata, de familia japonesa, nacido en Dominicana y residente en Japón desde hace 15 años, también vivió la alegría de venir a ver jugar a los ligamayoristas-y en particular, a los dominicanos.

"Es una emoción gratificante", dijo Takata. "Son jugadores de las Grandes Ligas que uno siempre ve por internet, televisión, los datos, las estadísticas. Y ahora uno los tiene de frente, a 10 metros. Es algo emocionante. Vivimos el béisbol en la sangre".