Escobar no dejó que nada le impidiera jugar en Japón

OSAKA, Japón - Después de 162 juegos de campaña regular y 15 más de postemporada en el 2014, Alcides Escobar aún tenía deseo de jugar béisbol.

Por eso el venezolano decidió participar en la Serie de Estrellas en Japón, en vez de descansar durante el mes de noviembre.

"Le dije a mi familia y a mi esposa, 'Voy a ir, pase lo que pase, porque tengo la oportunidad de conocer otro país'", contó Escobar sobre su decisión de seguir con el plan de integrar el equipo de MLB que juega del 11 al 20 de este mes cinco partidos contra selección japonesa, más dos choques de exhibición de otros equipos de estrellas japonesas. "Me siento muy emocionado por esta oportunidad".

Escobar, acompañado precisamente por su esposa Francis en esta gira, es uno de cuatro integrantes de los Reales-junto a su compatriota Salvador Pérez, Jeremy Guthrie y Erik Kratz-que vienen de jugar en la Serie Mundial hasta el 29 de octubre, sólo para volver a la carga con este evento.

Para el torpedero de Kansas City, no había marcha atrás-a pesar de todo lo que implicaba el largo viaje a Japón, vía Kansas City, su hogar en Miami y Los Angeles.

"Me siento bien, fuera de lesiones y todas esas cosas", comentó Escobar, quien viene de una temporada con promedio de .285, 34 dobles y 50 carreras empujadas, además de un exitoso regreso al rol de primer bate para la recta final de la campaña regular y la postemporada. "Descansé unos 10 días más o menos y me siento bien".

Por supuesto, Escobar viene de la temporada más exitosa de su carrera a nivel colectivo en Grandes Ligas. Sus Reales clasificaron para la primera Serie Mundial de la franquicia desde 1985 y perdieron el Juego 7 del Clásico de Otoño ante los Gigantes de San Francisco por la diferencia mínima. En ese sentido, el parador en corto llegó con la frente en alto a su participación en este evento.

"Perdimos la Serie Mundial, pero nos fuimos contentos a nuestras casas porque ni nosotros creíamos que íbamos a estar en ese punto", comentó Escobar, quien bateó .292 en la postemporada, incluyendo .310 en la Serie Mundial. "Demostramos que sí podemos y que tienen que luchar mucho para ganarnos".

En el 2014, a Escobar le tocó jugó en los Reales con el jardinero japonés Nori Aoki. Ahora al shortstop de 27 años le toca ver de cerca la cultura del béisbol nipón-aunque sea por unos días.

"Creo que respetan mucho el juego", dijo Escobar, quien se fue de 3-2 con par de anotadas en la victoria del equipo de MLB el martes sobre una selección entre Tigres de Hanshin y Gigantes de Yomiuri. "Son gente que le encanta este deporte, lo aman. Lo juegan duro, con el corazón".