Selig se va, A-Rod vuelve: Lo que viene en 2015

KANSAS CITY, Missouri -- Al llegar al Kauffman Stadium para el séptimo juego de la Serie Mundial, el comisionado Bud Selig debió detenerse varios minutos para firmar autógrafos a los aficionados.

¿Un comisionado de Grandes Ligas firmando autógrafos como si fuera todo un ídolo de masas?

Es que en Kansas City, uno de los mercados más pequeños del béisbol, le dan a las gracias a Selig debido a que sus esfuerzos por imponer una paridad en la competencia permitieron, en gran medida, que los anfitriones Reales pudieran estar disputando el campeonato contra unos Gigantes de San Francisco con una chequera mucho más grande. Es así que en ciudades como Milwaukee, Pittsburgh y Baltimore se pueden ilusionar en pelear por un título.

Al caer el último out de la Serie Mundial, con el elevado de foul que Pablo Sandoval atrapó para que San Francisco se coronara por tercera vez en cinco años, de inmediato se empezó a vislumbrar la próxima campaña, la primera sin Selig como su mandamás desde 1992.

Algunos puntos a tener en cuenta sobre la temporada de 2015 del béisbol de las mayores:

A-ROD SÍ, JETER NO
La suspensión de Alex Rodríguez llegó a su fin y de inmediato arrancó la cuenta regresiva para el 24 de febrero, el día que los jugadores de posición se pueden presentar voluntariamente para el inicio de la pretemporada con sus clubes. A-Rod, quien cumplirá 40 años en julio, regresa con los Yanquis tras perderse una campaña completa por su escándalo de dopaje, y arrastrando dos cirugías en la cadera. ¿Y en dónde jugará? Su titularidad en la tercera base no está garantizada, con el equipo dando señales que podría usarlo como inicialista. Y después de dos décadas quien definitivamente no estará en el campo de entrenamientos en Tampa Bay será el capitán Derek Jeter, quien se retiró al final de la temporada de 2014.

LA VARITA MÁGICA DE JOE MADDON
Las horas previas al séptimo juego del Clásico de Otoño estuvieron marcadas por reportes no confirmados de que Maddon será el nuevo piloto de los Cachorros de Chicago, desplazando a Rick Rentería, aún con dos años de contrato. Señalado como el mejor estratega de las mayores, Maddon rescindió su contrato con los Rays de Tampa Bay la semana pasada. Los Cachorros no ganan la Serie Mundial desde 1908, pero la expectativa está subiendo como la espuma en la Ciudad de los Vientos con la irrupción de una camada de prospectos, como Javier Báez, Jorge Soler y Kris Bryant. Pero otros mánagers de fuste tampoco lograron en los últimos tiempos acabar con la sequía. De eso pueden atestiguarlo Dusty Baker y Lou Piniella.

LA AGENCIA LIBRE
La oferta disponible refleja la realidad de que los pitchers superan en calidad a los bateadores, sobresaliendo los brazos de Max Scherzer, Jon Lester y James Shields. Es lo normal en una era en la que los lanzadores ejercen una amplia superioridad. El promedio de bateo colectivo en las mayores declinó a .251, dos puntos porcentuales menos que la temporada previa y 20 menos del pico alcanzado en 1999, en el apogeo de la Era de los Esteroides. El dominio de pitchers como Clayton Kershaw y Madison Bumgarner prima cuando Justin Mornaeu puede ganar un título de bateo en la Liga Nacional con un porcentaje de .319.

UN NUEVO COMISIONADO
Después de 22 años, Selig cede el cargo a Rob Manfred, su lugarteniente que se desempeñaba como director ejecutivo de operaciones. Manfred tendrá las manos llenas con tareas como mejorar los índices de teleaudiencia nacional en Estados Unidos; que los juegos se disputen más a prisa; que Oakland y Tampa Bay tengan nuevos estadios.

Pero Selig deja un deporte radicalmente transformado, con la reconfiguración de las divisiones, los wildcards, los juegos interligas, las repeticiones de video, el Clásico Mundial, y la repartición de ingresos como las grandes innovaciones, luego del fiasco de la huelga que impidió disputar la Serie Mundial de 1994 y los escándalos de dopaje.

La NFL puede eclipsar en las cifras de teleaudiencia a la Serie Mundial, pero la realidad es que el béisbol es un deporte que en Estados Unidos es más fuerte en un sentido regional, lo que se refleja con los canales propios que transmiten los juegos de los equipos. En 1992, los ingresos del béisbol fueron de 1.000 millones, y este año pueden superar los 9.000 millones gracias al brazo digital de Grandes Ligas.