Madison Bumgarner, sinónimo de grandeza en S.M.

KANSAS CITY - Un racimo de gloriosas figuras del diamante ha hilvanado actuaciones extraordinarias en la historia de la Serie Mundial, pero lo del zurdo Madison Bumgarner pasa a los niveles de lo simple y llanamente fantástico.

Bumgarner ya estaba invicto en las Series Mundiales de 2010 y 2012, pero esta vez se le pasó la mano en lo grandioso. Verdugo de los Reales de Kansas City como abridor en dos encuentros -incluyendo una blanqueada en el quinto juego- el joven de 25 años de edad estuvo intransitable en cinco tramos en blanco en el séptimo cotejo para cerrar la finalísima beisbolera con efectividad de 0.43.

Para que se tenga una idea de cómo se comparan esas estadísticas con las glorias que han trabajado en la Serie Mundial valga apuntar que ningún monticulista con por lo menos 15 innings trabajados había redondeado un promedio de carreras limpias permitidas de esa magnitud desde que el gran Sandy Koufax redondeó 0.38 en el Clásico Otoñal de 1965 con los Dodgers de Los Angeles.

"Ya no les voy a mentir de nuevo, la verdad es que ahora me siento un poquito cansado", expresó Bumgarner en medio de una carcajada, cuando se le recordó que había trabajado en más de un tercio de los innings lanzados por todo el cuerpo de pitcheo de los Gigantes en la Serie Mundial de 2014.

Lo grande de Bumgarner es que su éxito frente a los Reales de Kansas City no es flor de un solo día. En sus 36 episodios lanzados en Series Mundiales, su efectividad total de 0.25 es la mejor de la historia, secundada apenas por un 0.36 de Jack Billingham en tres Series Mundiales al servicio de la otrora Gran Maquinaria Roja, los Rojos de Cincinnati, de 1972 a 1976.

Si fueran pocas las estadísticas para definir la grandeza de Bumgarner, valga apuntar lo singular de los lauros acumulados a través de sus hazañas en la lomita.

El zurdo de los Gigantes es apenas el séptimo pelotero que es el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato y la Serie Mundial en un mismo año, uniéndose a Willie Stargell (1979 con los Piratas de Pittsburgh), Darrell Porter (1982, con los Cardenales de San Luis), Orel Hershiser (1988 con los Dodgers), el cubano Liván Hernández (1997 con los Marlins de la Florida), Cole Hamels (2008, con los Filis de Filadelfia) y David Freese (2011 con los Cardenales).

De paso es solamente el 26to lanzador -28 veces en total- que se convierte en el Jugador Más Valioso del Clásico de Octubre y primero desde Hamels en 2008.

"El es lo mejor de lo mejor, por eso es el número uno de nuestra rotación", calificó el relevista venezolano Yusmeiro Petit. "Fue la clave de nuestro éxito".

Entre los principales admiradores de Bumgarner se cuenta el instructor de pitcheo de los Gigantes, Dave Righetti, quien a su vez fue un gran lanzador zurdo que brilló en las Grandes Ligas como abridor y relevista.

"Aspirábamos a que lanzaría unos tres episodios, pero lo que hizo fue lo que calculábamos en el peor de los casos [en cuanto al elevado número de innings lanzados]", elogió Righetti. "Es un pitcher bien astuto. Sabe trabajar muy bien en ambos lados del plato".

El dirigente de los Gigantes, Bruce Bochy, nunca tuvo dudas de que Bumgarner pudiera sellar con broche de oro la Serie Mundial de 2014, pero estaba llegando a un punto en el que ya pensaba en sacarlo.

"Si hubiera dado señales de fatiga y se hubiera metido en problemas lo teníamos que proteger porque estaba acercándose al punto de que había que sustituirlo", puntualizó Bochy. "Yo no sé cómo lo iba a sacar de la lomita, pero hay que cuidar a este muchacho.

"Lo esforzamos bastante, pero siguió diciendo 'quiero seguir, quiero seguir, mi brazo se siente bien", subrayó Bochy.

Es así como lo aseguran los grandes, de esos que piden la bola a la hora buena y que son capaces de echar el resto con muchísima calidad cuando los demás ya no pueden ni ponerse de pie. Y no hay duda de que Bumgarner es uno de los grandes.